Lama Yeshe nos habla de mantras; el sonido interior

Kopan Monastery, Kathmandu, Nepal, 1975

Es una idea bastante corriente que recitar mantras es un ejercicio mental externo y antinatural, en vez de lo que es; de un acontecimiento interno y espontáneo. Recitar un mantra, sin embargo, no significa la mera repetición vocal de distintas sílabas. Muchos meditadores conocen por experiencia que el acto de recitar mantras trasciende sonidos y palabras. Es más bien como escuchar un sonido interno sutil que siempre ha habitado nuestro sistema nervioso sutil.

                Cuando recibimos la transmisión de un mantra de un maestro cualificado, la integración de la sabiduría de ese mantra dentro de nuestra conciencia es más eficaz. A través del poder de la sabiduría del mantra podemos comunicarnos con nuestra propia y verdadera sabiduría interna mientras permanecemos libres de distracciones. El estado normal de mente orientado al mundo nos impide obviar los problemas emocionales cuando surgen. Estas distracciones colonizan nuestra mente e impiden constantemente nuestra concentración. Cuando recitamos un mantra esta agitación mental amaina espontáneamente, dejando nuestra mente en un estado de paz. El mantra posibilita una concentración más fuerte y más integrada en un solo punto. Y rápidamente nos libera de las interrupciones producidas por nuestra respuesta sensorial habitual y reactiva a los estímulos externos.

                Cuando intentamos desarrollar una percepción penetrante de la vacuidad, sería absurdo disponer de mucho tiempo para comer y dormir, y ninguno para recitar mantras. Normalmente, tenemos mucho tiempo para perder el tiempo en chismorreos sin sentido pero ninguno para desarrollar nuestra sabiduría contemplando nuestro sonido interior. A decir verdad, nuestro sonido interior puede ser el medio para lograr un perfecto samadhi, una perfecta absorción en la realidad tal cual es.

                La existencia de un sonido interior no puede ser negada. Nuestro sistema nervioso sutil posee su propio sonido interno específico. Esto no es algo que el mahayana haya inventado; es una realidad objetiva que existe en nosotros. Por ejemplo, el sonido “a” existe dentro de nosotros desde que nacemos. Todos los sonidos del habla han derivado de “a”. Sin “a” no existiría ningún otro sonido.

                El mantra se vuelve más poderoso cuando es impartido por un maestro cualificado que posee una profunda experiencia del mantra. Él, ha adquirido el poder del mantra de su propio maestro, y ha obtenido más experiencia estando de retiro. Además, un buen maestro crea una situación que acentúa nuestra receptividad a la sabiduría transmitida por el mantra.

                El mantra funciona de muchas maneras. La recitación de un mantra un numero dado de veces, en combinación con una buena concentración, abre instintivamente nuestra mente a percepciones y poderes que habitualmente no sentimos. Los mantras pueden utilizarse también como terapia para enfermos, y pueden llevar paz a personas con perturbaciones mentales. Esta ha sido la experiencia de muchos meditadores.

                El mantra es pura energía. Es siempre diáfana, y no puede ser contaminada por procesos de pensamiento negativo. Ya que el mantra no es una energía burda, no puede ser corrompido de la manera en que los fenómenos sensoriales son contaminados por nuestras propias mentes. Uno puede descubrir fácilmente el poder del mantra por sí mismo embarcándose en un retiro de meditación.

                Aquellos dotados de sabiduría lograran experiencias de manera natural a través del poder del mantra. Los practicantes del mantra yoga descubrirán que el sonido interior se vuelve uno con el mismo mantra. Total unidad. Completa integración. Entonces incluso su forma habitual de hablar se vuelve mantra.