Creando Espacio

[Lama Yeshe en Kopan Monastery, Kathmandu, Nepal, 1976]

 

La bodhichitta es la verdad esencial y universal.

Este más puro pensamiento, es el deseo de llevar a todos los seres sintientes a la realización de su mas alto potencial: la iluminación.

El bodhisatva ve la naturaleza de cristal que existe en cada uno de nosotros, y reconociendo la belleza de nuestro potencial humano, siempre tiene respeto.

Para la mente irrespetuosa los seres humanos son como la yerba, algo a ser usado. ‘¡Ah!, él no significa nada para mí. Los seres humanos no son nada para mí’.

Todos intentamos aprovecharnos de algún otro para sacar provecho solo para nosotros mismos. El mundo entero esta construido sobre el apego. Los países grandes aplastan a los pequeños, los niños mayores cogen los dulces de los mas pequeños, los maridos sacan provecho de sus esposas. Me hago amigo de alguien porque puede beneficiarme. Es lo mismo con el resto del mundo. Novios, novias. Todo el mundo quiere algo.

El deseo de hacerse amigos tan solo para el beneficio de la otra persona es muy raro; sin embargo merece mucho la pena. Buda explico que incluso el pensamiento de un momento de esta mente dedicada a la iluminación para el beneficio de los demás, puede destruir el karma negativo de cien mil vidas.

Tenemos apego, que nos oprime y nos hace sentir incómodos. Pero incluso el calor de una minúscula ascua de bodhichitta torna cálido al corazón y lo relaja.

La bodhichitta es la solución poderosa, la energía atómica que destruye el reino del apego.

La bodhichitta no es amor emocional. Comprendiendo la naturaleza relativa de los seres sintientes y viendo su más alto destino, y desarrollando el ferviente deseo de llevar a todos los seres a ese estado de iluminación, la mente se llena con amor nacido de la sabiduría, no de emoción.

La bodhichitta no es parcial. Dondequiera que vayas con bodhichitta, si encuentras gente, rica o pobre, blanca o negra, te sientes cómodo y puedes comunicarte.

Tenemos una idea fija; la vida es de esta manera o de tal otra. ‘Esto es bueno. Esto es malo’. No comprendemos los diferentes aspectos de la condición humana. Pero, poseyendo este increíble pensamiento universal nuestra mente estrecha se desvanece automáticamente. Es así de sencillo; tienes espacio y la vida se vuelve más fácil.

Por ejemplo, alguien nos mira, mira nuestra casa, nuestro jardín y alucinamos. Estamos tan inseguros y oprimidos en nuestros corazones. Arrogantes. ‘¡No me mires!’. Pero con la bodhichitta hay espacio. Cuando alguien mira podemos decir, ‘Mm. Ella esta mirando. Pero esta bien.’ ¿Comprendéis?. En lugar de sentiros disgustados sabéis que esta bien.

La bodhichitta es el intoxicante que nos anestesia contra el dolor y nos llena de gozo. La bodhichitta es la alquimia que transforma cada acción en beneficio para los demás. La bodhichitta es la nube que carga con la lluvia de la energía positiva para nutrir a las cosas que crecen.

La bodhichitta no es una doctrina. Es un estado de mente. Esta experiencia interna es completamente individual. Así que, ¿Cómo podemos nosotros ver quien es un bodhisatva y quien no?. ¿Cómo podemos ver la mente de la auto-estima?.

Si nosotros mismos nos sentimos inseguros proyectaremos este sentimiento negativo en los demás.

Necesitamos el pensamiento puro, más interno, de la bodhichitta; dondequiera que vayamos éste tendrá cuidado de nosotros.

 

 

ESENCIA DE SABIDURÍA

 

recopilación de textos de dharma

 

Josep Ferrer

 

Mantra

[Lama Yeshe en Kopan Monastery, Kathmandu, Nepal, 1975]

 

 

Es una concepción errónea común que el recitar mantras sea un ejercicio mental externo y antinatural, en lugar de un acontecimiento interno y espontáneo. Recitar un mantra, sin embargo, no significa la mera repetición vocal de sílabas habladas. Muchos meditadores conocen por experiencia que el acto de recitar mantras trasciende sonidos y palabras externas. Es mas bien como escuchar un sonido interno sutil que siempre ha habitado nuestro sistema nervioso.

Cuando recibimos la transmisión de un mantra de un maestro cualificado, la integración de la sabiduría de ese mantra dentro de nuestra consciencia es grandemente facilitada. A través del poder de la sabiduría del mantra podemos comunicarnos fácilmente con nuestra propia y verdadera sabiduría interna mientras permanecemos libres de distracciones externas. El estado normal de mente orientado al mundo nos impide dejar ir los problemas emocionales cuando ellos surgen. Estas distracciones invaden nuestra mente y constantemente impiden nuestra concentración. Cuando recitamos un mantra esta agitación mental amaina espontáneamente, dejando nuestra mente en un estado de paz. El Mantra trae una mas fuerte y mas integrada concentración en un solo punto. Él, rápidamente nos libra de las interrupciones causadas por nuestra respuesta sensorial habitual a los estímulos externos.

Cuando intentamos desarrollar una percepción penetrante de la vacuidad, sería absurdo el tener cantidad de tiempo para comer y dormir, y ningún tiempo para recitar mantras. Normalmente, tenemos mucho tiempo para escuchar habladurías sin sentido pero ningún tiempo para desarrollar nuestra sabiduría escuchando nuestro sonido interno. A decir verdad, nuestro sonido interno puede ser el medio para lograr un perfecto samadhi, una perfecta absorción en la realidad.

La existencia de sonido interno no puede ser negada. Nuestro sistema nervioso posee su propio sonido interno específico. Esto no es algo que los mahayanas hayan inventado; es una realidad objetiva que existe dentro de nosotros. Por ejemplo, el sonido ‘a’ existe dentro de nosotros desde que nacemos. Todos los sonidos del habla han derivado de ‘a’. Sin ‘a’ no habría ningún otro sonido.

El mantra se vuelve más poderoso cuando es impartido por un maestro cualificado que posee una profunda experiencia interna del mantra. Él, ha adquirido el poder del mantra de su propio maestro, y ha obtenido mas experiencia estando en retiro. Además, un buen maestro crea una situación que acentúa nuestra receptividad a la sabiduría transmitida por el mantra.

El mantra funciona de muchas maneras. La recitación de un mantra un numero dado de veces, combinado con la concentración, abre instintivamente nuestra mente a percepciones y poderes supra-normales. Los mantras pueden utilizarse también como terapia para enfermos, y pueden llevar paz a los perturbados mentalmente. Esta ha sido la experiencia de muchos meditadores.

El mantra es energía. Es siempre pura, y no puede ser contaminada por procesos de pensamiento negativo. Ya que el mantra no es una energía burda, no puede ser corrompido de la manera en que los fenómenos sensoriales son corrompidos por nuestras propias mentes. Uno puede descubrir fácilmente el poder del mantra por si mismo embarcándose en un retiro de meditación.

Aquellos dotados de hábil sabiduría lograran realizaciones de manera natural a través del poder del mantra. Los practicantes del mantra yoga descubrirán que el sonido interno se vuelve uno con el mantra mismo. Entonces incluso su habla normal se convierte en mantra.

 

 

 

 

ESENCIA DE SABIDURÍA

recopilación de textos de dharma

Josep Ferrer

Su Santidad el XIV Dalai Lama en el libro: Una Meditación en la Compasión

 

La preciosa mente del despertar, la bodhichitta que quiere mas a los otros seres que a sí misma, es el pilar de la practica del bodhisattva – el camino del gran vehículo.

No existe ninguna mente más virtuosa que la bodhichitta. No existe ninguna mente más poderosa que la bodhichitta. No existe ninguna mente más feliz que la bodhichitta. Para llevar a cabo el propósito último de uno mismo, la mente del despertar es suprema. Para llevar a cabo el propósito de todos los seres sintientes no existe nada mas superior a la bodhichitta. La mente del despertar es la manera insuperable de acumular mérito. Para purificar obstáculos la bodhichitta es suprema. Para la protección de las interferencias la bodhichitta es suprema. Es el único método que todo lo abarca. Cada poder ordinario y supra-mundano puede ser logrado a través de la bodhichitta. De este modo, es absolutamente preciosa.



 

ESENCIA DE SABIDURÍA

recopilación de textos de dharma

Josep Ferrer

Lo mejor en la vida

Lama Zopa

 

     Lo mejor que podemos hacer con nuestra vida es apreciar a los seres sensibles. Cada día, cualesquiera que sean nuestras circunstancias, tanto si somos felices o no, si estamos animados o deprimidos, en cualquier momento y lugar, hemos de respetar a los seres sensibles. Puede suceder que cuando nos sintamos infelices, abandonemos a los seres sensibles, y que sólo cuando nos sintamos felices pensemos en los demás. Bien, también puede suceder que cuando seamos felices, también los abandonemos, pero de cualquier manera, no importa si estamos felices o no, cualquier circunstancia en la que nos encontremos, mantengamos como nuestro único propósito en la vida el bienestar de los seres sensibles. Continuamente, cada día, todo el tiempo, pensar siempre lo valiosos que son, cómo en realidad son, lo más valioso que existe. Incluso el Buda, el darma y la sanga provienen de los seres sensibles –los treinta y cinco Budas, Vajrasatva, todos ellos. Por eso, los seres sensibles son lo más importante de nuestra vida.

Si vivimos nuestra vida con esta actitud, aun si no hacemos el retiro de tres años o estudiamos el darma exhaustivamente, tendremos felicidad en el presente y en el futuro. Con esta actitud, nuestro futuro siempre será excelente, el mejor.

Vivir nuestra vida con esta actitud, pensar que cada ser sensible, cada persona que encontremos es lo más valioso, en casa, en el trabajo, en nuestro centro de darma, sintamos que cada persona que vemos es la más preciosa de nuestra vida. De esta manera no sólo experimentaremos felicidad ahora, sino también la mejor posible en el futuro, y en el momento de la muerte no sentiremos pesar, sólo felicidad y gozo. Aunque nuestra vida haya empezado con sufrimiento, puede terminar con gozo.

     Con el pensamiento de apreciar a los demás, ayudarles acontece de manera natural, sin dificultad. Ayudaremos a los demás felizmente, de manera voluntaria, gozosamente. Con este pensamiento, ayudar a los demás será lo mejor, la cosa más hermosa y satisfactoria que podamos hacer en nuestra vida. De esa manera, aunque pudiéramos estar haciendo exactamente las mismas cosas que hacíamos con anterioridad, aunque nuestro trabajo o nuestras acciones no cambiasen, debido a que nuestra actitud es diferente, todo lo que hacemos aporta felicidad, satisfacción y gozo.

     Antes, cuando hacíamos las cosas impulsadas por el ego; con una mente egocéntrica, no disfrutábamos de la vida y afrontábamos muchos problemas. El mismo trabajo, el mismo empleo –en un centro de meditación o en la oficina, pero siempre había problemas con otras personas, insatisfacción con nuestro trabajo, una gran cantidad de infelicidad. Pero ahora, con este cambio de actitud, pensando en todos ellos como la cosa más valiosa de nuestra vida, ayudarlos y beneficiarse se vuelve algo natural; no como una carga, sino como una alegría. Ayudar a los demás se vuelve un placer, no un trabajo. Les estamos dando algo a los demás, por lo que nos sentimos felices, satisfechos, plenos y gozosos.

 

Extracto de un texto no publicado de Lama Zopa.