Cómodamente sentado o acostado, dirige tu atención hacia tu interior. Deja que vengan y vayan los sonidos y los movimientos externos sin distraerte.

Ahora, permite que tu visión interna te conduzca hasta un lugar de especial belleza, paz o poder, que represente un entorno o una atmósfera ideal para una relajación y revitalización profundas. Puede ser una escena de tu memoria o de tu imaginación, o una imagen compuesta por tu memoria y tu fantasía.

Ha de ser un entorno apacible, quizá al lado del mar, en las montañas o, incluso, en tu propio jardín. Deja que esta imagen cobre ahora vida para ti. Imagina con gran intensidad y con todos tus sentidos, que realmente estás viviendo esta experiencia. Vitaliza todos tus sentidos con la respiración. Percibe plenamente todas las formas y los colores que te rodean. Siente las fragancias en el aire y deléitate con cualquier sabor maravilloso que forme parte de esta visión. Siente con tu cuerpo la temperatura del aire o de la brisa y advierte las formas y las texturas del mundo que has creado. A nivel espacial, siéntete en el centro de tu entorno, permaneciendo consciente de todo lo que hay por encima de ti, por detrás de ti, a tu derecha y a tu izquierda.

Quédate aquí ahora, por un momento, y aprovecha para sanar, armonizar y descansar todo tu ser. Deja que cada inspiración te infunda calma, poder, claridad y paz –cualquiera que sea la sensación que más necesites–. Permite que tu mente absorba la paz y la vitalidad natural de este maravilloso lugar. Experimenta o imagina tu cuerpo y tu mente como una totalidad perfecta. Imagina y siente que tu cuerpo y tu mente entran en armonía y resonancia perfectas con las cualidades sanadoras y revitalizadoras de este paraje de especial belleza, fuerza y paz. Ahora, reposa en él. Absorbe las cualidades o las energías que más necesites y deja que tu ser sintonice con un estado de perfecta armonía y resonancia.

Cuando estés preparado, disuelve suavemente esta imagen en el espacio abierto de tu ser. Toma conciencia de tu entorno y lleva contigo toda la vitalidad, la energía, la belleza, el poder, la paz, la serenidad y la fuerza de este oasis mental. Mientras respiras, imagina que estás recibiendo inspiración de este lugar en tu interior. Cuando pases a la acción, siente cómo estos sentimientos positivos brotan en tu mente y en tu cuerpo, fluyendo hacia tu vida y hacia tus acciones externas. Deja que tu mundo exterior refleje algunas de las cualidades especiales de tu oasis interno.

 

Extracto de "El Arte de Relajarse,Concentrarse y Meditar"

http://goo.gl/BuKSGN

La preciosa mente de la bodichita - Gueshe Lobsang Tsultrim

La mente de la renuncia- Lama Thubten Yeshe

La vacuidad y el surgir dependiente- Entrevista con Jeffrey Hopkins

 

 

 

La meditación en la cocina

Joel y Michelle Levey

 

La técnica que sigue está inspirada en la evidencia de que todas las actividades de la vida diaria pueden transformarse en meditaciones, hasta las actividades más mundanas y ordinarias como lavar y cortar las verduras. La clave de esta trasformación se encuentra en el arte de prestar una concienzuda atención a todo lo que ocurra en el momento presente. Lo que determina el nivel de sensibilidad mental, no es la actividad que se efectúa sino la energía de la alerta que ponemos en ella. Todos nosotros dedicamos una gran parte de nuestro tiempo a tareas rutinarias y mecánicas. Experimenta con estas líneas directrices para ver cómo puedes trasformar cualquier cosa que estés haciendo en una experiencia de despertar.

 

1. Empieza tomando contacto con la tierra. Siente el contacto entre las plantas de tus pies y el suelo. Advierte la sensación de tus pies tocando el suelo y siente el suelo conectado con la tierra.

2. Con las rodillas ligeramente dobladas, siente cómo tus piernas crecen adentrándose en la tierra. Las caderas, los muslos, las piernas creciendo y adentrándose en la tierra.

3. Seguidamente, lleva tu atención al centro de tu ombligo, tu centro de poder.

4. Ahora, deja que la parte superior de tu cuerpo se abra llenándose de energía. Mientras exhalas, deja caer los hombros. Con cada exhalación, relaja los ojos y tu mandíbula.

5. Con cada exhalación, vuelve a tu cuerpo. Observa la postura de tu cuerpo.

6. Sé receptivo. Permite que la sensación visual de las verduras venga a ti mientras las cortas con el cuchillo.

7. No hay otra cosa que hacer excepto sentir el cuchillo en tu mano. Siente su dureza. Hazte consciente de la sensación de contacto, el tacto del cuchillo en tu mano. ¿Estás haciendo más fuerza de la que se necesita para cortar? No aprietes tanto.

8. Deja que llegue hasta ti la sensación de la verdura que estás sosteniendo. Percibe la cualidad de las sensaciones que te produce.

9. Los pies tocan el suelo.

10. Las rodillas ligeramente dobladas.

11. Muévete a partir de tu centro.

12. Sé consciente de la respiración.

13. Los ojos relajados.

14. Recibe...

15. Permanece en contacto con las sensaciones.

16. Presta atención a cada momento como si fuera el último.

17. Flexible y alerta. Relajado y preciso.

18. La atención fluyendo momento a momento.

 

Extracto de El Arte de Relajarse Concentrarse y Meditar de Joel y Michelle Levey.

 

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