Cuadernos de budismo 42 Otoño 2002

Precio de venta4,75 €
Otoño 2002
Descripción
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Tema: Lugares para Meditar

-La IRA. El Dominio del Fuego Interior Thich Nhat Hanh

-La BODICHITA: La Perfección del Darma (2) Lama Yeshe

-CONSEJOS Lama Thubten Zopa Rimpoché

-Entrevista a Thubten Dondrub "Ser monje es una gran protección"

-El Tantra y la felicidad Thubten Dondrub (podéis leer este artículo al final)

-Lugares para Meditar -Serenidad Mental Matthieu Ricard

-Meditar para desaparecer Juan Manzanera

-El centro del darma está en tu corazón Champa Shenpen

-Apuntes sobre meditación Xavi Alongina

El tantra y la felicidad

Thubten Dondrub

Esta mañana se habló de cómo el tantra hace énfasis en la dicha y la transformación del deseo. Se dice que cuando se han recibido iniciaciones en el tantra no se deben rechazar las cosas del mundo, sino disfrutarlas. Pero el problema para nosotros, la gente común, es que cuando vemos cosas agradables enseguida generamos el apego. Nuestra mente, atrapada, se obsesiona con estas cosas y desarrollamos una visión en forma de túnel. Perdemos la visión de cualquier otra cosa y la mente se agita muchísimo. Esta es la naturaleza del apego; que agita la mente. A partir de esta situación, se crean otras muchas, y este deseo no transformado no nos resulta útil. Pero, mediante la práctica del tantra, un yogui o yoguini tántrico es capaz de disfrutar de las cosas mundanas sin generar este enorme apego hacia ellas. Volviendo de nuevo hacia atrás, para nosotros, las personas ordinarias, con una vida corriente, es normal que cuando nos sentimos infelices o deprimidos, en ese estado mental, tengamos muy poca energía para hacer cualquier cosa, ni tan siquiera, cosas ordinarias. Sencillamente, no queremos ser molestados; no tenemos energía ni para levantarnos de la cama, lavarnos o peinarnos; no queremos molestarnos en fregar platos, dejamos la ropa sucia en un montón... a veces, ni siquiera tomarnos la molestia de comer. No tenemos energía para llevar a cabo cosas que son útiles para nuestro bienestar y, por tanto, en este estado, tampoco hay energía para realizar cosas virtuosas. Por el contrario: nos sentimos felices –no estoy hablando de la práctica del darma, sino de la felicidad ordinaria–, cuando la mente está feliz, tenemos más energía, nos cuidamos de la forma adecuada y aún nos queda energía para ser agradables con otras personas. Este punto tiene relación con el tantra. Ahora debéis imaginar cómo sería si pudiésemos generar una forma de dicha muy refinada, una especie de campanilleo por todo el cuerpo y la mente, todo el tiempo. Eso nos daría una energía increíble para hacer cosas y este tipo de dicha no es la felicidad normal que nos hace quedar atrapados en el apego. Es una dicha que hace que la mente se torne muy clara y precisa y, eso es lo que le da a la mente la energía para estar más consciente para darse cuenta de lo que sucede a su alrededor. Si están sucediendo muchas cosas desagradables, no nos molestan porque esta dicha está ahí; y si ocurren cosas desagradables tendremos la energía para ayudar a los demás a limpiar todo eso y puesto que la mente está tan lúcida, tendrá la suficiente claridad como para limpiar todo lo malo. Esto tiene un poco de sentido ¿no es cierto? Esa es la razón por la que el tantra enfatiza la dicha. Una dicha no contaminada sino muy pura porque nos da la energía para beneficiar a los demás. Y no es un tipo de felicidad con la que nos obsesionamos, como con la felicidad ordinaria, es una dicha que nos capacita para expandir nuestra percepción de los demás. Este es el porqué, en el tantra, esta dicha está asociada con el método y la bodichita.

Tenemos la sabiduría y la dicha; éstas son las dos alas tántricas que vuelan hacia la Iluminación y esta clase de dicha está asociada con la bodichita, la cual se genera a través de la práctica del sendero del sutra. La forma en que practican los tibetanos, cuando lo hacen bien –porque no todos practican correctamente-. Incluso algunos lamas famosos o supuestos lamas. Lo siento, pero es que hay alguno muy raro por ahí. No porque alguien tenga un nombre raro, sea tibetano o tenga genes tibetanos, se le llama gueshe tal, o lama cual, o rimpoché, quiere decir que sean reales. Desgraciadamente estos son tiempos degenerados y debemos tener cuidado, debemos verificar. Eso siempre fue impartido en las enseñanzas desde el principio: Hay que comprobar. Hasta el Buda dijo: Examinad lo que he dicho, no os dejéis impresionar sólo porque yo soy el Buda. Estoy diciendo algo que realmente es cierto. Este es un punto muy importante... La forma correcta de practicar el budismo tibetano es tomar como fundamento el sutra que, en la tradición guelugpa, significa estudiar el Lam Rim. A partir de ahí, tenemos la base para practicar el tantra. Eso no quiere decir que, en algún momento, se deje de practicar el Lam Rim. Se mantiene la práctica puesto que juntas, (la del Lam Rim y la del tantra) se enriquecen y esto, como Lama Yeshe solía decir, resulta muy sabroso. En otro nivel, Lama Yeshe decía que es totalmente correcto disfrutar de las cosas bellas de la vida, pero teniendo cuidado de no generar apego, porque, si somos honestos con nosotros mismos, admitiremos que, en cuanto vemos algo bello, al instante, surge en nosotros el apego. Es difícil que no ocurra así. Es difícil tener la apreciación de la belleza de algo sin que nos apeguemos. Una cosa que los lamas suelen aconsejar es que intentemos estar alerta al tiempo que disfrutamos de las cosas y que, en cuánto nos demos cuenta de que nuestro disfrute se está convirtiendo en confusión y distracción; que se están produciendo otro tipo de pensamientos extraños como el orgullo, el resentimiento o cualquier otro, en ese momento, debemos parar y decir: “ya he tenido bastante, esto es una sobredosis”. Es aplicable hasta para un pedazo de tarta: Comemos un poco de esta deliciosa tarta de chocolate, probamos otro bocado y el delicioso y después de unos cuantos bocados, desesperados, queremos más, y es en ese momento cuando hemos perdido su simple disfrute. Es la mente neurótica la que necesita esto y ésta mente neurótica siempre necesita más. En ese momento, uno deja de ser un yoqui tántrico.... Este tipo de consejo es muy útil. Es difícil mantener la mente clara, pero es posible entrenarla para estar cada vez más consciente en la vida.

Con respecto a estar consciente, hay mucha gente que enseña la práctica de la atención en estos días. Pero no es la verdadera atención. Porque mucho de lo que hoy se enseña como atención es decir: Ahora estoy cogiendo la taza, ahora la levanto, ahora la traigo hacia mí, ahora quito la tapa, la llevo a mi boca y bebo, el agua baja por la garganta, ya está bajando... Al hacer esto la mente se puede calmar y aclarar. No hay nada erróneo en ello y nos puede ayudar a estar más conscientes de lo que sucede. Pero esta atención no es la verdadera atención budista porque no tiene un contenido moral. La verdadera atención budista es estar consciente de qué sucede en nuestra mente y cómo sucede. La verdadera atención es darse cuenta de si uno está bebiendo con odio, con apego, o con algún estado mental; si se está haciendo con apego a esta vida o por beneficiar a los demás seres. Esa es la verdadera atención y esa atención es muy útil. Lama Zopa Rimpoché tiende a burlarse de esta clase de atención porque, de esta forma, se puede pensar: Ahora estoy cogiendo un cuchillo, ahora lo estoy apuñalando, ahora está entrando, ahora la sangre está saliendo y... ¡ya le he matado! Esto es estar atento, sin embargo no lo es. Si estuviéramos atentos, en cuanto cogiéramos el cuchillo, nos detendríamos enseguida. Es muy importante que al disfrutar de las cosas, lo hagamos con verdadera atención para ver qué cantidad de neurosis hay implícita en ese acto, porque la verdadera atención, en cuanto percibe un estado mental negativo, hace surgir el antídoto que corta dicho estado. Lama Yeshe decía que disfrutemos de las cosas con atención para que en cuando notemos que ese disfrute se está volviendo lo que él llamaba “shaking mind” (mente muy agitada) seamos capaces de cortar y decir: “Es suficiente...”. Él hablada de ser un bebé bodisatva. En estos momentos no somos grandes bodisatvas pero podemos ser bebés bodisatvas porque los bebés bodisatvas crecen y se convierten en grandes bodisatvas; en estos momentos no podemos ser yoguis y yoguinis auténticos pero podemos ser bebés yoguis haciendo este tipo de práctica. El ser más conscientes de cómo disfrutamos de las cosas sin tener una neurosis total con respecto a su disfrute, y tener la habilidad de saber cuándo parar, es un tipo de entrenamiento que, en cierto modo, nos ayudará a llevar a cabo prácticas tántricas. Esto es suficiente con respecto a las ideas generales del tantra. Hay muchos buenos libros sobre tantra. Hay mucha basura, pero también muy buenos libros sobre tantra. Los dos que mencioné son buenos y uno puede estudiar tantra en el futuro con maestros cualificados.

Extracto de un curso impartido en el CET Nagaryuna en Madrid y publicado por el mismo centro con el título de Introducción al Tantra. Por cortesía del CET NAGARYUNA de Madrid.

© Ediciones Dharma 2002

© CET Nagaryuna

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